Leído en la página web de e-farmacéutico
Desde que contraté mi primer auxiliar en el año 1992, siempre he tenido el mismo problema, no consigo definir correctamente sus tareas, comunicarlas bien o simplemente que él las entienda. Poco a poco, con un enfado y alguna bronca, hemos llegado a un entente cordiale, (entendimiento cordial).
Creí en aquel caso que era un problema de una magnífica trabajadora, pero que quería ser para mi gusto excesivamente diligente.
Han pasado 15 años y me encuentro en otra situación, nueva y más grave. Aquí los auxiliares mandan, son los veteranos y los farmacéuticos son los novatos, por lo que no tiene derecho a sentarse en determinados puestos,
sin embargo cuando hay que repartir, reparten como buenos compañeros horarios, reconocimientos ante los clientes, pero no así las responsabilidades. En algunas ocasiones, los farmacéuticos más nuevos son incluso recriminados en público por los auxiliares más veteranos. Incluso un jovencito de 19 o 20 años me daba recomendaciones sobre que lo importante para el cliente es que vayamos rápido, que ese cuento de la atención farmacéutica no sirve para nada.
Los farmacéuticos, sin embargo, ahora han visto la luz, pero claro, quien ha de solucionar el problema es el jefe. Sin embargo, les digo: imagínate que un cirujano (no tiene por qué ser el jefe) deja que un auxiliar de quirófano con 20 años de ejercicio, ante sus requerimientos, pueda cortar la aorta en un trasplante de corazón, o el celador de un instituto participar en las reuniones de profesores. Ninguno de ellos llama a su jefe para dejar clara la situación.
He pensado que, después de 15 años con estos viejos problemas, tengo que ser capaz de solucionarlos y la única manera que se me ha ocurrido es definiendo claramente las responsabilidades de los auxiliares y sus límites. Como seguro que habrá nuevas aportaciones y visiones diferentes, os ruego la crítica y vuestra participación a través de la página web de e-farmacéutico (www.e-farmaceuticocomunitario.es), puesto que esto quiero que sea parte de un manual de la farmacia que me gustaría poder editar en breve.
Decálogo de la dispensación para auxiliares
1. El responsable de la dispensación es el farmacéutico, por tanto, debe ser informado de cualquier situación anómala. Demanda de medicamentos que requieren receta, nuevas prescripciones, estupefacientes, anabolizantes, medicamentos de especial control.
2. El auxiliar debe saber en todo momento el uso del medicamento, las normas de dispensación y usos atípicos
3. El auxiliar tan sólo podrá recomendar medicamentos EFP, para aquellos problemas de salud que aparecen en el anexo, teniendo en cuenta que si la duración del tratamiento es mayor de 7 días, el paciente toma otros medicamentos o tiene más de 65 años se derivará a un farmacéutico.
4. Jamás se cuestionará ante el público el juicio de otra persona más cualificada, sea médico o farmacéutico.
5. El auxiliar nunca debe derivar el paciente al médico, sino a un farmacéutico, quien será responsable de tomar una decisión.
6. Se mantendrá la confidencialidad de la información, con el correcto nivel de voz tanto en el despacho de medicamentos, o comentarios delante de terceros, como fuera del trabajo.
7. Se documentará toda la información requerida, debiendo dar cuenta de todas las actuaciones, especialmente aquellas que requieran un farmacéutico. Por tanto, es obligatorio emplear el password e identificación personal.
8. El auxiliar no diagnostica, ni pronostica.
9. No realizará educación sanitaria que no esté previamente protocolizada y para la que haya recibido la formación y autorización del titular.
10. Se compromete a entregar después de su trabajo todas las recetas que requiera la ley y dar cuenta de su trabajo ante el farmacéutico sustituto.
Como podéis comprender, el auxiliar no es nuestro enemigo, pero nosotros podemos hacer que se eviten situaciones surrealistas como las que he vivido este mes de octubre
en un país americano en las que los auxiliares, con una formación que no llega al nivel de un bachiller, piden igual salario que los farmacéuticos. Cuando me consultaban sobre este hecho, les decía que pensaba que el problema más importante es que habían dejado en manos de los auxiliares el aspecto más importante de su trabajo, el campo asistencial.
Decálogo de la Dispensación Para Auxiliares de Farmacia. « Química, Farmacia y Alimentos escribió
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