Por petición de una compañera.
No tenía en mente escribir nada más sobre mí por varias razones.
1º Porque no me gusta hablar de mí, y he hecho un gran esfuerzo para escribir el artículo anterior.
2º Creo que lo importante no es saber quién soy, ni de donde saco el tiempo para dedicarlo al sindicato del cual soy afiliado, o porque sigo informando y escribiendo después de comprobar que los auxiliares y técnicos de farmacia se conforman con poco, que siempre dan por bueno o por menos malo lo que nuestros representantes negocien, algo que puede desanimar a cualquiera, pero no a mí, sobre todo cuando se negocia mal y no se alcanzan objetivos,
Solo he dado dos razones, pero podría dar muchas más, aunque solo servirían para llenar este articulo, ya que lo importante es que seguiré haciéndome oír de la forma que pueda, bien sea para criticar malas actuaciones o para alabarlas, pero siempre por y para mis compañeros.
Creo firmemente que los auxiliares y técnicos de farmacia son los trabajadores que cada día sacan las farmacias adelante. Los que con su experiencia consiguen que, aquellos clientes que llegan a la farmacia bajos de moral, desanimados, aturdidos, y algunas veces con lágrimas en los ojos debido a la enfermedad que padecen, se vayan más animados, con esperanzas y fuerzas renovadas para seguir adelante luchando contra su enfermedad. Esto solo lo consiguen mis compañeros, los auxiliares y técnicos de farmacia porque son excelentes profesionales, y sobre todo porque no han elegido esta profesión para hacerse rico o para lograr una categoría que les diferencie del resto de sus compañeros. Han elegido esta profesión porque les gusta, y la mayoría se jubilaran en la farmacia en la que trabajan.
Una compañera me pregunta que a cuantos mancebos y no mancebos he tenido que enseñar yo, (traducción: ayudantes, auxiliares, técnicos y farmacéuticos), pues a muchos mi niña, después de más de cuarenta y tantos años en esta profesión podrás hacerte una idea.
El espíritu reivindicativo nació conmigo, y me ha costado más de un disgusto, no creas que mi vida laboral ha sido un camino de rosas. Cuando tenía que dar la cara por mis compañeros ante nuestro jefe, y ojo a este dato, sin ser el encargado de la farmacia, la daba, pero llevaba la lección bien aprendida. No se trataba de pedir por pedir, sino antes debía exponer los argumentos y que el viera que dichos argumentos eran validos, que existían, que se daban cada día en la farmacia y que todos debíamos estar mejor pagados.
Con el tiempo, y mi esfuerzo personal llegue, creo, a lo máximo que puede aspirar un trabajador de farmacia no licenciado, y aquí sigo, en la brecha, pero esta vez mas comprometido que nunca.
Muchos años antes de la fundación de SIFACA, existía una Asociación de Auxiliares y Empleados de Farmacia de La Provincia de Las Palmas. La mayoría de los trabajadores estábamos asociados, pero prácticamente acudíamos a las asambleas cuando estas se convocaban para darnos a conocer el convenio, alguna fiesta y poco más.
Hace aproximadamente unos 5 años tuve que personarme en dicha asociación para hablar con el presidente y ver como se podría resolver un problema que tenía un compañero no asociado. Recuerdo que fue en un mes de agosto a eso de las 21.00 horas. Me encontré en la asociación con el presidente y con un compañero que no conocía sentado frente al ordenador. Le expuse el problema al presidente y este, como buen presidente, me dio una solución sin importarle que el compañero no estuviera asociado.
No iba a dejarles una vez me habían dado una solución, por lo que nos quedamos conversando sobre los problemas del sector, el inmovilismo o conformismo de los trabajadores y de otras cuestiones que en una conversación amena se suelen entremezclar. No sé por qué le pregunte al compañero que estaba en el ordenador que si dominaba mucho el tema. Me respondió que más o menos, ya que el no tenía un PC en su casa sino un Mackintosh, y en ese tiempo existían bastantes diferencias de un sistema a otro, (y aun siguen existiendo, donde haya un Mac que se quite un PC). Le dije que contara conmigo si alguna vez le hacía falta, a lo que él respondió…….vale, en caso de que algún día no pueda venir te llamo.
Pasado un tiempo me llamo y me dijo que si podía pasar por la asociación por si hacía falta hacer algo con el ordenador. Por supuesto le conteste, y ahí me quede enganchado, porque él dejo de ir por motivos personales, aunque cuando se me presentaba alguna duda sobre lo que él había hecho pasaba por la asociación y me explicaba lo que fuera.
Pues así fue como llegue a ser un socio que se curraba la informática en la asociación, pero nunca pertenecí a la junta directiva ni llegue a sentarme jamás en la mesa que dicha junta ocupaba en las asambleas. Mi “trabajo” consistía en llevar al día la base datos, preparar los recibos, alguna que otra carta, poner un poco al día y a mi gusto lo que el otro compañero había hecho y poco más. Todo lo demás, cobros, pagos, charlas de algunos laboratorios, cursos, etc., era cuestión del presidente, del secretario y del tesorero. Por otra parte, yo no iba a la asociación todos los días, sino dos o tres veces a la semana y solo un par de horas, como mucho.
En el año 2006, mes de septiembre/octubre, el presidente de la asociación me hace escribir una convocatoria para una asamblea en la que expondría la necesidad de disolver la asociación y crear un sindicato. Antes había mantenido algunas reuniones en la asociación con personas que sabían del tema y en algunas de esas reuniones estuve presente.
Para abreviar un poco esta larga historia, el martes 21 de noviembre de 2006 se depositan en la Dirección General de Trabajo los estatutos de SIFACA. En esta ocasión el presidente me pidió que formara parte de la comisión gestora, acepte y así figura en los estatutos.
El día 24 de Abril del 2007 se celebra el I Congreso o Congreso constituyente del Sindicato de Farmacias Canario SIFACA en la ciudad de Las Palmas. Es en este congreso, entre otras cosas, se presentan candidaturas para los órganos de gobierno. No se presento nadie, y a petición de los asistentes, por unanimidad, tuvimos que ser los que formábamos la comisión gestora los que pasáramos a ser la Comisión Ejecutiva de SIFACA. Así me vi metido en este lío, sin quererlo, pero me daba vergüenza decir que no a los cientos de compañeros que asistieron al Congreso.
El tiempo, si miras con detenimiento la hora que escribo y publico algo, observaras que ya está bien entrada la media noche o la madrugada. También dispongo de un PC en mi trabajo, de algunos días libres al mes y de los fines de semana, pero sobre estimada amiga son las ganas de pelear por lo que creo justo lo que me hace sacar fuerzas de flaqueza, seguir quitándole horas al sueño y al tiempo que debería pasar con la familia.
Si yo puedo, todos podéis, solo hace falta querer hacerlo y creer en lo que se hace.
Archivos para Personal
Algo mas sobre mi
Algo sobre mí
Hola, bienvenido a este blog.
Mi nombre es Domingo y en Internet me conocen como elfakir. Soy canario, concretamente de Las Palmas de Gran Canaria y mi profesión es la de auxiliar de farmacia. Nunca he trabajado en otra profesión, aunque por motivos estrictamente personales hubo un tiempo, aproximadamente un año, que me vi obligado a dejar la farmacia por un negocio familiar al fallecer mi padre. Unas vez todo se hubo arreglado y dejado ese negocio en buenas manos me incorporé de nuevo a mi trabajo de siempre en la misma farmacia que me vi obligado a dejar un año atrás.
Que haya dedicado la mayor parte de mi vida a la profesión de auxiliar de farmacia no quiere decir que no esté preparado o que no tenga algún título para poder ejercer otra profesión, pero la farmacia forma parte de mi vida desde hace mas de 43 años. Era aun un niño cuando comencé a trabajar en ella y al principio se me hizo algo difícil aceptar ese trabajo pero al cabo de unos meses me sentía bien en la farmacia, me gustaba, aunque como aprendiz me daba unas palizas terribles lavando botellas de cristal para llenarlas de alcohol, fregando el material de laboratorio, limpiando estanterías y haciendo los recados de cada día.
También tenía mis ratitos libres, cortos espacios de tiempo en los que nada tenía que hacer pero esos momentos los dedicaba a observar a los auxiliares o mancebos de farmacia y me prometí a mi mismo que algún día sería capaz de hacer el trabajo que ellos hacían.
Me maravillaba ver como preparaban las formulas magistrales, el arte con el que manejaban la espátula y los cristales para hacer una pomada o crema. Cuando preparaban píldoras no se podía notar a simple vista si alguna era de diferente tamaño a las demás o no estaba tan redondita como el resto, todas parecían iguales.
Me llamaba la atención muchas cosas sobre las formulas magistrales, como el hecho de preparar las pomadas con espátula y cristales en vez de utilizar un mortero, pero cuando pude ver la rapidez con la que preparaban un numero X de papelillos de cualquier principio activo prescrito por el médico, y que al acabar de hacer cada papelillo el nombre y dirección de la farmacias quedara totalmente visible en la parte del papelillo que quedaba completamente lisa me dejaba atónito. No es nada fácil preparar 100 papelillos o más en un abrir y cerrar de ojos y dejarlos tan perfectos.
Si, tuve mucha suerte de trabajar con un farmacéutico de vocación y unos compañeros excelentes que fueron mis maestros. Ellos me enseñaron los secretos y trucos que cada unos de ellos utilizaban cuando preparan formulas, como debía comportarme y/o reaccionar ante cualquier duda o problema que pudiera surgir en cualquier instante cuando estuviera listo para pasar a dispensar. Desde este blog quiero agradecerles a aquellos compañeros que aun viven, y a los que no, todo lo que me enseñaron porque gracias a ellos hoy soy un auxiliar de farmacia que conoce la farmacia antigua y la actual creo que bastante bien. No me atrevo a escribir aquí los nombres de aquellos compañeros, algunos ya fallecidos, y los de otros que se han jubilados hace años, o el del titular de la farmacia también fallecido porque pienso que a ellos no les gustaría.
Quiero tener un pensamiento especial de total agradecimiento hacia tres personas que de alguna forma me señalaron el camino correcto para llegar a ser un buen profesional, vaya para ellos mi agradecimiento y total admiración.
Al titular de la farmacia, Una persona que, según algunos empleados era muy exigente y mal pagador, pero puedo decir en honor a la verdad que era todo lo contrario. Sabia valorar el trabajo de cada uno de sus empleados y les recompensaba con un salario superior al de otros que se pasaban los días tocándose las narices, estos últimos eran los que le tildaban de exigente y mal pagador claro.
Al encargado de la farmacia, un auxiliar cuya experiencia era tremenda. Lo sabía casi todo sobre la profesión y siempre estuvo dispuesto a enseñarme lo que sabía, algo que no era común en aquellos tiempos, pero este hombre era y es una persona encantadora y un gran profesional. El 70% de los pacientes siempre preguntaban por él porque generaba confianza y demostraba seguridad y conocimientos en cualquier tema relacionado con la farmacia. En la actualidad lleva algunos años jubilado, pero sigue estando ahí, siempre dispuesto como profesional a echar una mano a los amigos que le pidan consejo. Este hombre forma parte mi reducido grupo de amigos y casi podría decir que es de la familia.
Y por último a un viejo y querido compañero ya fallecido que recuerdo con gran cariño, porque a pesar de la edad que nos separaba llegamos a mantener una sincera amistad.
Fue mi maestro en todo lo relacionado con las formulas magistrales, pedidos a proveedores, fechas de caducidad, organización de almacén y productos químicos pero sobre todo por su gran humanidad, una virtud que no se puede aprender, pero me hizo ser mejor persona y jugó un papel importante en mi vida, gracias viejo amigo.
Ahora ofrezco a mis compañeros mas noveles lo que ellos me dieron y estoy convencido ellos de lo ofrecerán a otros, siempre y cuando esta profesión no acabe desapareciendo, pero esto ya lo trataremos en otras páginas y probablemente en muchas ocasiones.